Elizabeth Ashton

Mi querido tirano

Llegó a ser la primera bailarina de un ballet mundialmente famoso, pero a costa de su libertad.
Silvia, inexperta jovencita deseosa de convertirse en una gran estrella de ballet, aceptó casarse con el dominante empresario Antonio de Mericourt, quien la entrenaría para convertirla en primera bailarina. Su matrimonio sólo iba a ser un formulismo, le había dicho él, y su propósito era impedir que la chica se involucrara con otro hombre.
- Si estás atada a mí, será más fácil para ti resistir las tentaciones.
Ella no quería ser su conejillo de indias, pero le había prometido obediencia absoluta y tenía que ocultar sus verdaderos sentimientos.

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