Violet Winspear

Su destino era amarle
 
Quizás él había cometido la torpeza de forzarla a ser su mujer... Pero, ¿por qué ella no aceptaba el hecho de que podía amarle?
Celia jamás pensó que podía haberse evitado el sacrificio de casarse con Paul, para salvar a su familia del escándalo. El amor a los suyos la llevó a tomar tan generosa decisión.
... Él sí la amaba y estaba seguro de poder conquistarla, hasta que Barry se cruzó en sus vidas.
Pero había "algo" muy fuerte, que ella no alcanzaba a explicarse, y que la obligaba a permanecer junto a su marido.
 
 
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La debutante
 
Hastiada de su vida placentera, Eva Tarrant decidió marcharse a Africa, sin sospechar que tendría que enfrentarse sola a los peligros de la jungla estremecida por la revolución.
Pero, como mujer, Eva sabía que el verdadero peligro para ella estaba en la persona del enigmático mercenario Wade O'Mara.
-Te salvé la vida y por eso te crees en deuda conmigo... Pues bien, nada me debes. ¡Aléjate de mí!
Estaba segura de que, si se lo proponía, podía hacer que Wade perdiera la cabeza por ella, pero... ¿qué solucionaría apartándole de lo que él consideraba su deber?
 
 
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Infierno de amor
 
Rosario ansiaba trabajar en la encantadora isla portuguesa, Voces del Mar como institutriz de la jovencita Gisela Ardo y estaba segura que podía hacer un buen trabajo.
 Pero el padre de Gisela, el arro¬gante Don Duarte de Monqueiro Ardo, pensaba diferente: Rosario era demasiado joven e inex¬perta y por su capacidad, don Duarte hubie-ra esperado una mujer de más edad. Era de esperarse que estas dos fuertes voluntades chocaran y el hecho de que Rosario se sintiera atraída hacia este hombre, no mejoró la situación.
 
 
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Cautiva del desierto
 
Kismet. Estaba escrito en la arena que él se cruzase en su camino en una tierra donde las arenas son tan ardientes como las pasiones...
Diane Ronay había crecido oyendo a su abuelo contar historias sobre el desierto y ansiaba conocerlo. Aprovechó la primera oportunidad que tuvo para viajar a Dar-Arisi, pero lo que ella buscaba no estaba allí, estaba en las arenas. Pero su cabalgata en solitario fue bruscamente interrumpida cuando se encontró en medio de una nube de langostas. Ahora estaba perdida en medio del desierto.
Su salvador, el jeque Khasim ben  Haran  un guerrero del desierto, un hombre enigmático que al conocer su identidad, se convirtió en una amenaza para ella, un hombre que buscaba venganza:
"-Tengo algunas cuentas que ajustar con un viejo enemigo, bínt, y tú no te irás hasta que éstas queden saldadas. Al igual que un escorpión, no cesaré de clavar mi aguijón hasta que los sentimientos de Philippe Ronay estén tan destrozados como él destrozó los del Beni-Haran. Le haré pagar por el crimen que cometieron los colonialistas convirtiendo a su preciosa nieta en una de esas criaturas que se sientan en las ventanas iluminadas para poner en venta sus favores. ¡Lo que te suceda después no me importa!"
 

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